Enrique Etievan trabaja temas de su entorno, de la vida cotidiana, pero los trabaja dentro de un estilo “surrealista” no ortodoxo, porque él no pinta ni sueños ni el inconsciente.
En su obra predomina el estilo hiperrealista en la ejecución y ello es producto de su larga práctica en el dibujo que lo ha guiado hacia la perfección de las formas.